Es sabido por el mundo entero (o por 1/2 mundo entero) que el que pide es porque no tiene o porque le gusta (hay de todo en esta vida!). Pues hoy me he encontrado en un semáforo un señor que pedía, bueno que vendía paquetes de pañuelos de usar y tirar a cambio de dinero. Esto no es una novedad porque hoy en día en cualquier semáforo te atracan: te ensucian el parabrisas del coche a cambio de la voluntá, te intentan vender diarios, mecheros, pulseritas, pañuelos etc.
Este señor al que me refiero era diferente. Seguramente era un hombre que toda la vida había tenido un trabajo digno hasta que cumplió la edad: la edad de ser inútil para el empresario, los 40 y tantos. Allí estaba en el semáforo, esperando que se pusiera rojo para ofrecer sus kleenex a los conductores que "alegremente" iban a sus puestos de trabajo. Esto tampoco es una novedad porque todo trabajador de semáforos aprovecha el semáforo rojo para atacar.
El hombre que me he encontrado yo esta mañana iba muy bien aseado, muy bien peinado y correctamente calzado y vestido. Seguramente en su antiguo puesto de trabajo se tenía que estar decente y presentable delante del cliente. Y así es como, de buena mañana, aquel señor se presentaba ante sus clientes los conductores.
No sé si un hombre tan correctamente vestido ganará mucho dinero en un semáforo vendiendo kleenex, pero seguramente hoy haya alguien que le ofrezca algún trabajo más digno que el de vender en un semáforo.
Estás en el blog personal de Elizabeth, humana de 21 años que habita en los alrededores de Barcelona Badalona.
Dice que estudia una carrera de letras con mucha demanda y salida profesional en la gran ciudad.
Le encanta la música, especialmente la de los años 60', 70' y 80'. Además, le gusta la radio en todos los sentidos y la televisión como tema de conversación y de crítica.
Si fuera por ella, el año sólo tendría dos estaciones meteorológicas: otoño e invierno.
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