En las películas donde hay tiros, puñetazos y peleas casi siempre hay una silla que se rompe. Pero no se rompe porque es vieja y no aguanta no, se rompe porque la estampan contra la cabeza de alguien. Exactamente no ha ido así la cosa, quiero decir, que no han habido tiros, ni puñetazos, ni peleas, tan solo una silla rota. No por estamparla contra alguien sinó por sentarse en ella.
Había quedado con una amiga (la misma que me ayudó a arrancar el cohe el pasado día) en el gimnasio. Al ser tan puntual ( es el pequeño defecto que tengo), la he esperado en una sala de ocio/recreo de la misma instalación.
Nunca hay nadie, tan solo algún despistado en busca del diario del día, o comprando algo de beber en las máquinas expendedoras. Hoy, ha tenido que ser hoy cuando esa sala estaba llena a más no poder.
LLego a la dicha sala, cojo una revista para ojearla, busco una silla libre y me siento a esperar a mi amiga. En esas que me dispongo a reposar mi trasero en el asiento de la silla; hago el intento de cruzar las piernas al más puro estilo de una actriz de cine (así como glamurosa) y ya no recuerdo más.
De golpe y porrazo me he visto en el suelo, entre revistas y maderas, rodeada de gente que, con una tierna sonrisa (por no decir carcajada) se han avalanchado hacia mí para verme de cerca. Entre tanta gente, se ha acercado la chica de recepción para ayudarme y preguntarme si estaba bien. Yo, muerta de vergüenza (tierra trágame!), le he contestado que no me había pasado nada y que sentía el incidente. Ella muy amable me ha invitado a sentarme en otra silla (no me voy a sentar en la misma que ahora está rota!!!)
Una vez retirada la silla accidentada, me he sentado en otra silla. Ya no era lo mismo, ya no he cruzado las piernas por si acaso. Finalmente, al ver que mi amiga no llegaba, he abandonado la sala. Todos los que estaban allí me han seguido con su mirada por si hacia otra de las mías: tropezarme con los cordones de los zapatos, caerme por las escaleras, etc. Por suerte, he llegado sana y salva a los vestuarios donde me esperaba mi amiga.
Estás en el blog personal de Elizabeth, humana de 21 años que habita en los alrededores de Barcelona Badalona.
Dice que estudia una carrera de letras con mucha demanda y salida profesional en la gran ciudad.
Le encanta la música, especialmente la de los años 60', 70' y 80'. Además, le gusta la radio en todos los sentidos y la televisión como tema de conversación y de crítica.
Si fuera por ella, el año sólo tendría dos estaciones meteorológicas: otoño e invierno.
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