Cada lunes por la mañana, para afrontar las retenciones de la autopista camino a la gran ciudad, compro algo de desayunar para tomarlo en el coche. Normalmente me debato entre las ensaimadas y los croissants pequeños. Es una delícia poder disfrutar de medio desayuno (porque no llevo el café en un termo, todavía!) en mitad del tráfico matutino mientras escuchas la radio.
Como es de costumbre, antes de subirme al coche visito la panadería para hacerme con mis pequeños placeres. Siempre voy a primera hora, cuando están poniendo las calles y los comercios están medio abiertos. A causa de la temprana hora, la panadera no dispone aun de cambio en su caja.
Yo no tengo la culpa de que siempre que vaya a comprar tenga billetes grandes (de valor, no de medida!). Es más, por qué no pondrán precios redondos y no con tantos decimales y, por tanto, con tantos céntimos? La cuestión es que la muchacha del establecimiento, al devolverme el cambio de mis croissants me ha dado todas las monedas habidas y por haber. Vamos, que casi me rompe el bolsillo!
De camino al coche, mientras mi padre intentaba separar los euros de los céntimos, ha empezado a despotricar de la calderilla que le habían retornado. En un acto de valentía y sin pensárselo dos veces, ha tirado unas monedas al suelo mientras decía: "Yo no quiero morralla, quien lo encuentre, que se lo quede!"
Segundos más tarde, en ver que las monedas eran redondas y se movían girándose hacia debajo de un coche, ha empezado a correr detrás de ellas mientras gritaba como un poseso: "Monedas! debajo del coche no, que no iba en serio!".
Mientras yo estaba en un segundo plano muriéndome de risa (hasta me dolía la barriga y la boca de tanto reír!), mi padre ha tenido que escurrirse debajo del coche para poder recuperar los 2€ que se le "habían caído". En vista que estaban bien escondidos, ha tenido que recurrir a la ayuda de una linterna y un palo para poder alcanzarlos.
Después de algunos minutos, cuando logró rescatar las preciadas monedas, mi padre declaró con voz de Gollum: "Son míaaaaaaaaaaaaaaaaas, mis monedasssssssssssssssssss, mi tesoroooooooooooooooooooo". Lo que hay que hacer para recuperar el dinero!
Estás en el blog personal de Elizabeth, humana de 21 años que habita en los alrededores de Barcelona Badalona.
Dice que estudia una carrera de letras con mucha demanda y salida profesional en la gran ciudad.
Le encanta la música, especialmente la de los años 60', 70' y 80'. Además, le gusta la radio en todos los sentidos y la televisión como tema de conversación y de crítica.
Si fuera por ella, el año sólo tendría dos estaciones meteorológicas: otoño e invierno.
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