El señor Murphy decía que "si algo puede salir mal, saldrá mal", y cuanta razón tenía el condenado! Desde que he abierto los ojos y he puesto los pies en el suelo que todo ha salido mal. Más o menos, como el tiempo, que desde que empezó la primavera no ha habido ningún día soleado.
Después de hacer las tareas matutinas de cada día, he acompañado a mi madre a comprar. Teníamos algo de prisa, pues hacia algo más de media hora que había abierto el supermercado y ya no éramos las primeras. En estas que voy a tirar la basura y, en vez de tirar la bolsa, tiro el monedero. Qué cabeza la mía! A esa hora de la mañana el contenedor estaba vacío, casi limpio, y mi monedero estaba allí, en las profundidades. Después de buscar a alguien y pedir ayuda, por fin rescato mi monedero.
A la tarde, al salir del gimnasio, cuando voy a buscar el coche me encuentro que no funciona. Me había vuelto a dejar las dichosas luces encedidas! Menos mal que me acompañaba Alexia y me ayudó (junto con un buen hombre que pasaba por allí) a arrancar el coche.
Una vez conseguimos reanimar el coche, fuimos a comer a un centro comercial. Después de mineralizarnos y vitaminarnos, visitamos un supermercado para comprar cuatro cosas. De vuelta al parking, cuando nos disponemos a regresar a casa, el coche había muerto otra vez. Esta vez no me había dejado las luces encendidas, pero la bateria no había cargado suficiente desde el anterior suceso. Desesperada a más no poder, con ganas de que la tierra me tragase, fui a pedir ayuda. Nadie tenía las pinzas para conseguir arrancar el coche.
Cuando ya estaba por dejar el coche allí tirado, ví como una especie de salvación. Era el guardia de seguridad que se paseaba por el aparcamiento en motocicleta. Me acerqué para pedirle ayuda, pero su rotunda respuesta me dejó K.O: "Yo soy de seguridad, no soy un mecánico". Debió ver nuestras caras de pena, o nuestros ojos llenos de ira, no lo sé, la cuestión es que el buen hombre nos ayudó a salir de allí.
A la noche, después de rular todo el día con el coche por la ciudad, tengo que hacer unos recados de última hora. Todo el mundo sabe que el coche ocupa su espacio, y que si se puediera guardar en el bolsillo, todo sería más sencillo. Pues bien, en vista que las calles estaban llenas, decido aparcar en doble fila encima de una acera. La mala suerte que me persigue durante todo el día hace que en ese justo momento pase un camión. Maldita sea, dónde demonios meto ahora el coche? Tres vueltas a la manzana y dejo el coche en el primer espacio libre que encuentro. Cuando vuelvo, el señor polícia me estaba esperando con el boli en una mano y la multa en la otra.
Hay veces que es mejor no levantarse, y por lo que he visto, ese día era hoy. Mañana será un nuevo día, más le vale!
Estás en el blog personal de Elizabeth, humana de 21 años que habita en los alrededores de Barcelona Badalona.
Dice que estudia una carrera de letras con mucha demanda y salida profesional en la gran ciudad.
Le encanta la música, especialmente la de los años 60', 70' y 80'. Además, le gusta la radio en todos los sentidos y la televisión como tema de conversación y de crítica.
Si fuera por ella, el año sólo tendría dos estaciones meteorológicas: otoño e invierno.
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