Qué sería de nuestra vida sin un despertador? Es el aparato más odioso y a la vez más necesario que podemos tener en casa. Sin él llegaríamos tarde a cualquier sitio, por eso mal que nos pese, lo tenemos encima de la mesita de noche marcando el tiempo hora tras hora.
Durante cinco días a la semana, haciendo honor a su nombre, nos despierta a la hora programada. Sí, justamente en aquel momento del sueño en que se está más a gustito en la cama acurrucado como un bebé durmiendo plácimamente, suena el archifamoso "pi-ti-pití pi-ti-pití".
Hace mucho años que dejé de lado el despertador común para pasarme al radio-despertador. Así, en vez de despertarme con la desagradable alarma mañanera que pone de mal humor hasta el más optimista, suena No somos nadie de Pablo Motos. Es otra forma de afrontar el comienzo del día.
La gente, normalmente, programa el despertador para que a tal hora suene y lo despierte, hasta aquí todo correcto! Lo que yo me pregunto es: ¿y a qué hora programan el aparato? Porque lo normal es marcarlo para que suene a las horas precisas, es decir, las seis en punto, las seis y cuarto, las seis y media, las siete en punto, etc.
No hay nadie que prefiera programar el despertador a horas extrañas e imprecisas? Yo, por ejemplo, tengo el radio-despertador programado a las siete y treinta y cuatro de la mañana. Por qué? Pues porque mi reloj biológico tiende a desperezarse a las siete y media, entonces si miro el reloj, me doy cuenta que todavía quedan cuatro minutos para empezar el día.
Todo el mundo tiene una táctica para levantarse de buen humor, no? Y tú a qué hora programas el despertador?
Estás en el blog personal de Elizabeth, humana de 21 años que habita en los alrededores de Barcelona Badalona.
Dice que estudia una carrera de letras con mucha demanda y salida profesional en la gran ciudad.
Le encanta la música, especialmente la de los años 60', 70' y 80'. Además, le gusta la radio en todos los sentidos y la televisión como tema de conversación y de crítica.
Si fuera por ella, el año sólo tendría dos estaciones meteorológicas: otoño e invierno.
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