Prefiero no pensar en la imagen que tienen los usuarios de nosotr@s los bibliotecari@s. Todo el mundo cree que en una biblioteca reina el silencio absoluto, y la gente entra para culturizarse: buscar información, consultar libros, leer, estudiar, etc. Es más, existe la figura del bibliotecario repelente con gafas medio caídas mandando silencio cada dos por tres! Pero mucho me temo que ese no sería el caso de la biblioteca donde trabajo.
Detrás del mostrador de la biblioteca, allí donde se gestionan los préstamos y las devoluciones de documentos, suele pasar de todo. Cuando no hay ganas de trabajar o cuando no hay mucho que hacer, se pone en funcionamiento la vena marujo-cotilla de l@s becari@s. Y es que tenemos fichadas a varias personas que, bien sea por pesadas bien sea por peculiares raros, cada día hay algo nuevo que contar.
Se ha dado el caso en la biblioteca de ser los propios usuarios los que nos llaman la atención por escándalo y ruido. Y lo comprendo! Porque vienen estudiantes a trabajar y allí estamos nosotr@s, toma que toma, dale que te dale con el palique.
Han habido días, incluso, que hemos tenido merendola en el mostrador de la biblioteca. Sin ir más lejos, esta tarde han traído una bandeja de croissants sobrantes de una reunión. Y como no, los becari@s de la biblioteca nos hemos puesto las botas. Aquello parecía una fiesta privada en un local de lo más in en Barcelona.
Y se ha acercado un niño, como quien no quiere la cosa, para ver si le podiamos dar algo. Es cliente habitual en la biblioteca. Básicamente entra, se conecta a internet y, o juega online o respone mensajes en un foro extraño. Con el croissant en la boca nos ha preguntado: "¿Vosotros siempre estais de fiesta, no? Qué divertido tiene que ser bibliotecario!"
Creo que estamos cambiando la idea que tiene la gente del personal bibliotecario. Quizás seamos algo freaks, pero sabemos pasarnoslo bien cuando toca y cuando no. Es que me lo imagino! Ya veo a aquel chaval de aquí diez años estudiando biblioteconomia y documentación porque cuando era pequeño, la gente que trabajaba en la biblioteca siempre estaba de juerga. Qué bonito, no?
Estás en el blog personal de Elizabeth, humana de 21 años que habita en los alrededores de Barcelona Badalona.
Dice que estudia una carrera de letras con mucha demanda y salida profesional en la gran ciudad.
Le encanta la música, especialmente la de los años 60', 70' y 80'. Además, le gusta la radio en todos los sentidos y la televisión como tema de conversación y de crítica.
Si fuera por ella, el año sólo tendría dos estaciones meteorológicas: otoño e invierno.
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