Puertas grandes, puertas pequeñas. Puertas anchas, puertas estrechas. Puertas giratorias, puertas correderas. Con ventana o sin ventana. Puertas que se abren, puertas que se cierran. Empujar o estirar. Hay que ver lo simple que es una puerta y la complejidad que esconde.
Y es que me ha llegado a las manos un libro llamado La psicología de los inventos cotidianos, un libro dónde se critica el diseño de los objetos que tenemos a nuestro alrededor. Y ojeándolo he encontrado un apartado dedicado a eso, un trozo de madera con bisagra y pomo.
A simple vista parece fácil atravesar una puerta, no hay más que empujar (o estirar!) y cruzar el arco. Pero no! Una puerta mal diseñada nos puede confundir: se empuja o se estira? Según el libro, todo depende del tirador.
La verdad es que nunca me había fijado. Siempre ocurre que, cuando el lugar es desconocido, tiendes a abrir la puerta al revés. Y siempre hay alguien que dice aquello de "¡Para dentro, Romerales!".
Si hay una barra vertical, significa que hay que estirar, o sea, se abre hacia a ti. En cambio, si hay una barra horizontal, indica que hay que empujar, es decir, se abre hacia adelante. Curioso? Pues aun hay gente que se estampa contra la puerta...
Sí, justamente eso me ha ocurrido esta mañana. Iba yo tan campante por la calle cuando decido entrar a comprar unas tonterías en una papelería. Al no ver ningún tirador en la puerta he pensado que se abriría sola. Pero no, la puerta no se ha abierto y, consecuentemente, mi cabeza se ha estampado contra el cristal.
Después de ver pajaritos y estrellitas sobrevolando mi cabeza, he podido ver un cartel que decía "Por la otra puerta, gracias". Un puerta mal diseñada o una visita al oculista?
Estás en el blog personal de Elizabeth, humana de 21 años que habita en los alrededores de Barcelona Badalona.
Dice que estudia una carrera de letras con mucha demanda y salida profesional en la gran ciudad.
Le encanta la música, especialmente la de los años 60', 70' y 80'. Además, le gusta la radio en todos los sentidos y la televisión como tema de conversación y de crítica.
Si fuera por ella, el año sólo tendría dos estaciones meteorológicas: otoño e invierno.
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