Poco a poco los días van cayendo del calendario. Como quien no quiere la cosa, las fiestas, que están a la vuelta de la esquina, empiezan a asomar la cabeza. No hay frenos que valgan. Una año más, la Navidad ablanda el corazón a millones de humanoides.
Las páginas del calendario llegan a su fin. Tan sólo queda la fotografía del último mes, el de diciembre. Se puede decir que en esta época del año el propio calendario hace una cuenta atrás hacia lo que será su jubilación. Por este motivo, hay que apresurarse para hacerse con el almanaque del próximo año.
Es curioso ver como un simple calendario (doce hojas de papel con una tapa de cartulina!) divide a la sociedad. Mientras que unos regalan almanaques a diestro y sinestro, otros lo hacen de manera selectiva. Éste sería el caso de cualquier banco o caja de ahorros
El otro día, aprovechando que no había gente, entré en el banco para pedir un calendario con la excusa de actualizar la cuenta. El bancario (que no banquero!) al ver los números de mi libreta, me denegó la solucitud poniendo como excusa aquello de "justamente aquella señora se ha llevado el último, qué lástima".
Y yo pongo cara de gilipollas y me lo creo. Cogí mi libreta y salí indignada de la caja de ahorros. Pobre sí, pero no idiota. Ya ves tú! Será que un triste calendario arruinará a esa panda de ladrones! Para calmarme un poco, entré en el bar de al lado a comprar un agua. Allí, muy amables ellos, me regalaron un calendario y me desearon felices fiestas. Y no los conocía de nada!
Será el espíritu navideño? Serán las ansias de captar clientes? No lo sé, el hecho es que por fin tengo mi flamante calendario para el 2006 con la publididad del bar. Tan difícil es tener al cliente contento?
Por cierto! Tu ya tienes el calendario para el 2006? Mira que sólo quedan 10 días para cambiar de página...
Estás en el blog personal de Elizabeth, humana de 21 años que habita en los alrededores de Barcelona Badalona.
Dice que estudia una carrera de letras con mucha demanda y salida profesional en la gran ciudad.
Le encanta la música, especialmente la de los años 60', 70' y 80'. Además, le gusta la radio en todos los sentidos y la televisión como tema de conversación y de crítica.
Si fuera por ella, el año sólo tendría dos estaciones meteorológicas: otoño e invierno.
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