En esta época del año la sociedad se divide, básicamente, en dos grandes grupos: los currantes puteados que no disfrutan de días festivos ni pagas extraordinarias y los cerdos que disfrutan todos los fines de semana contando las ganancias de su empresa. Es lo que tiene la Navidad: mientras unos se endeudan comprando cosas innecesarias, otros nadan en abundancia gracias a los pobres consumistas.
Pero estos ricachones no van a hacer fortuna conmigo, eso lo tengo muy claro. Esta mañana, empujada por la fiebre navideña de mi abuela, me he acercado a unos grandes almacenes a comprar un regalo. Entre la histeria de la muchedumbre, he podido comprar un juego para la Play Station 2. Observadora que es una, antes de desembolsar, me he fijado en el precio que marcaba en la estanteria: 49'90€. A la hora de pagar, rápidamente la cajera ha efectuado la compra sin que pudiese ver el precio que marcaba la máquina. Como consecuencia, en vez de pagar 49'90€, he pagado 56'90€.
Manda huevos! Así por la cara me acaban de timar 7 euros, casi 1200 pesetas! Yo que no me callo nada cuando de dinero se trata, me he ido a atención al cliente a quejarme. Después de más de quince minutos en los que, entre otras cosas, me han tratado de mentirosa (según la simpática señorita, el precio del juego era de 56'90 tal y como mostraba en el catálogo), finalmente ellos han ganado la batalla.
Ah no, esto no va a quedar así! He cogido mi juego, mi ticket y me he ido derechita a la estantería donde he comprado el juego. Allí, vigilando que no hubiesen moros en la costa, he arrancado el papelito donde claramente decía que ese juego valía 49'90€. Acto seguido me he presentado de nuevo ante la simpática señorita y le he tirado por los morros el precio que había en la estantería.
De repente le cambió la cara a la simpática señorita. Se le enrojecieron los ojos y le salió humo de la cabeza. Mientras yo, con la cabeza bien alta, sonreía ante la que, minutos antes, me había tratado de mentirosa. Jódete, pensé.
Ya está bien de timar a la pobre gente que, con poco dinero, intenta pasar unas navidades dignas. La verdad es que me importaban un bledo los 7€, sólo quería demostrar que no era ninguna mentirosa y que debía pagar el precio que marcaba en la estantería, no en el catálogo. Espero que hayan aprendido eso de "al cliente no se le puede engañar"...
Estás en el blog personal de Elizabeth, humana de 21 años que habita en los alrededores de Barcelona Badalona.
Dice que estudia una carrera de letras con mucha demanda y salida profesional en la gran ciudad.
Le encanta la música, especialmente la de los años 60', 70' y 80'. Además, le gusta la radio en todos los sentidos y la televisión como tema de conversación y de crítica.
Si fuera por ella, el año sólo tendría dos estaciones meteorológicas: otoño e invierno.
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